- Según el especialista, metodologías digitales como BIM ayudan a anticipar fallas en la planificación de obras, mejorar la coordinación entre especialidades y reducir sobrecostos y retrasos en proyectos de infraestructura.
Lima, marzo de 2026.- La paralización de obras públicas continúa siendo uno de los principales desafíos para la infraestructura en el Perú. Según la última información de la Contraloría hasta diciembre de 2025, los proyectos se detienen por incumplimientos de contratos (26.2%) y falta de recursos financieros o liquidez (22.9%), dos factores que concentran casi la mitad de los casos de paralización a nivel nacional.
A estas causas se suman deficiencias en los expedientes técnicos (9.1%) y discrepancias, controversias o arbitrajes (8.7%), problemas que suelen aparecer durante la ejecución de los proyectos y que terminan retrasando importantes obras para el desarrollo del país.
Para Patricio Zapata, gerente de éxito de clientes de Graphisoft, la paralización de obras públicas detiene el avance de los proyectos y genera sobrecostos, disputas entre las partes involucradas y retrasos en la entrega de infraestructura en sectores como transporte, educación, salud y vivienda. En ese sentido, advirtió que, si los proyectos continúan gestionándose de la misma manera, el país seguirá enfrentando dificultades para cerrar brechas de infraestructura que impactan directamente en la calidad de vida de la población.
“Muchos de estos problemas surgen por fallas en la planificación, falta de coordinación y comunicación entre los equipos técnicos, así como debilidades en la supervisión antes, durante y después de la ejecución de las obras. Frente a ese escenario, las herramientas digitales comienzan a ganar terreno. Una de las más utilizadas es la metodología BIM, que permite mejorar la gestión de los proyectos y anticipar errores antes de que se inicie la construcción”, explicó.
En esa línea, Zapata indicó que esta tecnología facilita que todos los actores involucrados trabajen sobre una misma base de información actualizada, lo que permite anticipar errores, optimizar tiempos y mejorar la toma de decisiones durante todo el proceso. Además, favorece una mayor coordinación entre arquitectos, ingenieros, contratistas y autoridades del Gobierno, reduciendo incompatibilidades entre especialidades y mejorando la ejecución de los proyectos.
Finalmente, el especialista señaló que mejorar la planificación y ejecución de las obras públicas debe ser una prioridad en la agenda país, ya que la infraestructura es un motor clave para el desarrollo y la reducción de brechas en distintos sectores, pero para avanzar en esta dirección se requiere un cambio cultural, que parte en la formación en universidades, donde los futuros profesionales inyecten innovación tanto a gobierno como a la empresa privada.











