La propuesta de fusionar el Ministerio de Transportes y Comunicaciones (MTC) con el Ministerio de Vivienda, Construcción y Saneamiento (MVCS) para crear un supuesto Ministerio de Infraestructura es inconducente y parte de la equivocada idea de que se pueden obtener resultados distintos utilizando las mismas herramientas, afirmó Guido Valdivia, vicepresidente ejecutivo de la Cámara Peruana de la Construcción (CAPECO), durante la presentación del Informe Económico de la Construcción (IEC) N.° 98.
Valdivia señaló que, en lugar de impulsar reformas políticas y de gestión que restauren la confianza, se insiste en iniciativas ya superadas. “Fusionar ministerios toma tiempo, enfrenta enormes desafíos administrativos y no garantiza la solución de los problemas; por el contrario, puede generar otros nuevos”, remarcó.
Indicó que la idea revela la misma precipitación con la que se creó la Autoridad Nacional de Infraestructura (ANIN), cuyos problemas operativos, sumados a las limitaciones del modelo Gobierno a Gobierno (GtoG), demuestran que crear o juntar entidades no es suficiente para destrabar proyectos.
Asimismo, advirtió que la constitución de un “superministerio” para la obra pública sería una reedición del antiguo Ministerio de Fomento, creado por Nicolás de Piérola a fines del siglo XIX, y supondría la pérdida del principio de especialización tanto en la ejecución de obras como en la definición de políticas.
El directivo fue enfático en señalar que las políticas de vivienda y de infraestructura son totalmente distintas. Recordó que en los años noventa el MTC absorbió al sector Vivienda, lo que significó “la muerte de la política habitacional”. “La vivienda no es un tipo de infraestructura convencional; su gestión es diferente y más eficiente porque no depende de los mismos mecanismos que la inversión pública tradicional”, explicó.
Precisó que los programas de vivienda no requieren evaluación de Invierte.pe ni licitaciones públicas, y que el control recae principalmente en actores privados como bancos y promotores. Además, existe competencia en el financiamiento y en la producción habitacional, y es el ciudadano quien elige. Este modelo, agregó, fomenta la formalización, el crecimiento urbano ordenado y la atracción de inversión privada, generando además retornos fiscales para el Estado.
Valdivia destacó que el MVCS está estructurado para gestionar suelo a través de la SBN, formalizarlo mediante COFOPRI, dotarlo de servicios con SEDAPAL y el Programa Nacional de Saneamiento Urbano, y promover vivienda mediante el Fondo Mivivienda.
Finalmente, sostuvo que el verdadero reto de la infraestructura debe abordarse de manera integral, contemplando planificación, priorización, contratación, diseño, construcción, supervisión, operación, mantenimiento y cierre adecuado de los proyectos, en lugar de apostar por cambios estructurales apresurados que no atacan el fondo del problema.











