La economía peruana cerró el 2025 con un crecimiento de 3.44%, según el más reciente informe del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), resultado que está en línea con lo esperado tanto por el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), el Banco Central de Reserva (BCR) y analistas privados.
El resultado anual fue explicado principalmente por el empuje de los sectores servicios, construcción y comercio, que compensaron el desempeño irregular de un sector clave como es el de minería e hidrocarburos, además de la caída de la producción de telecomunicaciones.
En las últimas semanas la ministra de Economía y Finanzas, Denisse Miralles, había adelantado que el producto bruto interno peruano (PBI) del Perú crecería 3.4% en el 2025 y que también aseguraría reservas internacionales sólidas.
Construcción: el motor más dinámico
De acuerdo con el reporte del INEI, el sector construcción fue uno de los grandes protagonistas de 2025, con un crecimiento anual de 6.67% y una expansión de 12.01% en diciembre. El resultado estuvo respaldado por el mayor consumo interno de cemento —que creció 18.05% el último mes del año— y por el incremento del avance físico de obras públicas, especialmente a nivel de gobiernos locales.
El consumo interno de cemento registró un aumento de 7.5% el 2025 como resultado del avance de obras en el ámbito privado, tales como construcción de condominios, edificios multifamiliares, oficinas, tiendas, centros comerciales, farmacias, colegios privados y clínicas, mejoramiento de infraestructura para redes de telecomunicación y de electricidad, ingeniería civil para fábricas, almacenes e infraestructura en minas, entre otras.
Sin embargo, en el caso de las obras públicas, el informe muestra una señal mixta: mientras la inversión de gobiernos locales creció con fuerza, el Gobierno Nacional y los gobiernos regionales registraron caídas en ejecución en diciembre. Esto revela que la recuperación no ha sido homogénea y que persisten brechas en capacidad de gasto e implementación de proyectos.
Comercio y servicios sostienen la demanda interna
Los otros dos sectores que más influyeron en el resultado de la economía del año pasado fueron el comercio y los servicios, ambos claves en la demanda interna, pues miden la capacidad de consumo de la población.
El sector comercio avanzó 3.59% en el acumulado del año, impulsado por mayores ventas al por mayor y menor, así como por el dinamismo en la comercialización de vehículos.
Precisamente el comercio automotriz evidenció un incremento de 6.95%, asociado al mayor volumen de venta de vehículos, favorecido por el acceso a financiamiento directo, diversificación de modelos de las principales marcas, contratos corporativos, licitaciones, nuevas sucursales y disponibilidad de fondos provenientes de la AFP y la CTS.
El crecimiento en supermercados, tiendas por departamento y combustibles también reflejó una mejora en el consumo privado hacia el cierre del año.
En tanto, el rubro de “Otros servicios” creció 4.06% en 2025, mientras que transporte aumentó 4.98% y alojamiento y restaurantes 2.32% en el acumulado anual. Estos resultados muestran una economía que se apoya cada vez más en actividades vinculadas al mercado interno y al gasto de los hogares.
Minería afectada por inseguridad y conflictos
Lo que llamó la atención del resultado del 2025, es que los dos sectores que más peso tienen en el PBI peruano, la minería y la industria, tuvieron un año con producción débil.
En el caso del sector minería e hidrocarburos, en conjunto, tuvo un crecimiento de solo 1.38% en el acumulado del año pasado, afectado principalmente por la caída de 1.62% en la producción de hidrocarburos por la caída en la producción de líquidos de gas natural y gas natural, recursos que registraron caídas recurrentes a lo largo del año como consecuencia de interrupciones en la infraestructura de transporte, mantenimientos programados en plantas de procesamiento y paralizaciones operativas asociadas a factores climáticos y técnicos.
Por su parte, la producción minera creció solo 1.83% en el 2025, impactado por caídas en la producción de distintos momentos del año. Entre los episodios más relevantes se encuentran las paralizaciones asociadas al estado de emergencia en la provincia de Pataz en mayo de 2025 como respuesta al incremento del sicariato y la extorsión en las operaciones mineras, los bloqueos sociales que impactaron a Nexa Resources en agosto de 2025 y a Hudbay Perú entre setiembre e inicios de octubre de 2025.
También se reguistraron limitaciones operativas del último trimestre, particularmente en noviembre y diciembre, donde varias unidades productoras de cobre y molibdeno registraron menores volúmenes procesados. A ello se sumó la ampliación del Registro Integral de Formalización Minera (REINFO) hasta el 31 de diciembre de 2026.
De esta manera se afectó la producción de cobre, oro y molibdeno. Esta volatilidad confirma que el principal sector exportador del país enfrenta desafíos operativos y de productividad.
Industria débil
La industria también creció a un menor ritmo que el promedio de la economía nacional, con una tasa de 2.67%, especialmente la no primaria que es la que genera mayores puestos de trabajo, con un avance de solo 1.94%.
El resultado débil de la industria no primaria se dio porque hubo dos situaciones opuestas. Por un lado, la producción de bienes de capital, ligada a los proyectos de inversión privada, logró un avance de 40% por el impulso que se le dio a la industria naval y la producción de buques y barcos, además de un incremento de la producción de motores, generadores y transformadores eléctricos, entre otros.
El lado opuesto se observa en la industria de bienes de consumo y de bienes intermedios que tuvieron una contracción de 0.55% y 0.48%, respectivamente.
En la industria de bienes de consumo, entre las actividades que influyeron en su resultado negativo se encuentra la fabricación de joyas, abones y detergentes, productos farmacéuticos, productos de panadería, entre otros.
En caso de la industria de bienes intermedios, los que incidieron a la baja fueron la fabricación de productos metálicos para uso estructural, menor demanda de maderas aserradas y desbastadas para el mercado interno, reducción de fabricación de pinturas y plásticos, entre otros productos,
¿Recuperación sólida o rebote moderado?
Si bien el crecimiento de 3.44% representa una mejora respecto a periodos de estancamiento, la cifra aún está por debajo del potencial histórico del país. Además, el impulso proviene en gran medida de construcción y servicios, sectores sensibles al ciclo interno y al gasto público.
El propio MEF afirmó que el país puede crecer más de 5%, pero requiere de un periodo de estabilidad de al menos cinco años para que se puedan realizar políticas económicas a mediano y largo plazo.
El reto hacia 2026 será consolidar la recuperación con mayor inversión privada, estabilidad en minería y mejora en productividad. Para este año, el MEF espera que la economía crezca 3.2%, ligeramente menor que lo alcanzado en el 2025.










