Según la última publicación del INEI, el empleo total en Lima Metropolitana creció 3.0% en 2025 y 5.9% en el último trimestre. Por su parte, la economía peruana creció 1.5% en noviembre, la segunda cifra mensual más baja del 2025 y, con este resultado, acumuló un crecimiento de 3.4% entre enero y noviembre.
Se crearon 388 mil empleos adecuados en Lima Metropolitana durante 2025
El empleo en Lima Metropolitana aumentó en 3.0% en 2025, lo que representa un incremento de 162 mil puestos de trabajo respecto al año previo, según la Encuesta Permanente de Empleo (EPE). Este avance estuvo impulsado principalmente por el empleo adecuado —puestos con jornadas semanales de 35 horas o más e ingresos superiores a la canasta mínima de consumo—, que creció 11.9% (388 mil puestos adicionales). Con ello, el empleo adecuado representó el 65.1% del total en la capital, su nivel más alto desde el 2014 (65.8%). Por su parte, el subempleo, aquellos empleos de menor calidad, disminuyó 10.3% (226 mil puestos menos) respecto del 2024. Así, este representó 34.9% del empleo total en Lima Metropolitana, alcanzando una participación menor a su nivel prepandemia (35.5% en 2019).
Según sectores, la creación de empleo en la capital se concentró en los rubros vinculados al consumo de los hogares como servicios (92 mil puestos adicionales) y comercio (27 mil puestos), así como manufactura (26 mil puestos). Según edades, el empleo juvenil (de 14 a 24 años) se redujo 9.5%, lo que representa 192 mil jóvenes menos trabajando respecto a la prepandemia y marca el tercer año consecutivo de caída.
Junto con el avance del empleo adecuado, los ingresos en Lima Metropolitana se aceleraron. El ingreso promedio mensual en 2025 fue de S/ 2,220, lo que equivale a un crecimiento de 7.5% en términos reales, es decir, descontando por el efecto inflación, su mayor incremento desde 2011 (+8.7%). Además, por primera vez en cinco años, superó en 1.4% su nivel prepandemia, hito alcanzado desde el segundo trimestre de 2025. Este dinamismo de los ingresos habría impulsado el consumo privado a lo largo del año y contribuiría a la reducción de la pobreza en 2025.
A casi seis años del inicio de la pandemia, este escenario evidencia la necesidad de un mayor y sostenido impulso a la inversión privada, principal generador del empleo de calidad y mejores ingresos, así como políticas que promuevan una mayor competitividad en el mercado laboral y mejores oportunidades para los jóvenes.
El empleo en Lima se aceleró en el último trimestre
Respecto a los avances del cuarto trimestre, el empleo en Lima Metropolitana aumentó en 5.9%, ritmo superior al tercer trimestre (+3.9%) y el más alto desde el tercer trimestre de 2022 (+7.0%). Este avance equivale a 326 mil personas empleadas adicionales respecto al cuarto trimestre del año previo. Asimismo, el empleo adecuado continuó creciendo a doble dígito por quinto trimestre consecutivo, al registrar un crecimiento de 11.1%. En tanto, el subempleo continuó disminuyendo en el cuarto trimestre (–2.9%), aunque a un ritmo menor que en los trimestres previos del año.
En el cuarto trimestre, el ingreso promedio en la capital ascendió a S/2,289, lo que equivale a un crecimiento anual de 6.9% en términos reales, descontando por la inflación. Si bien la cifra muestra una desaceleración frente al incremento observado en el tercer trimestre (+10.1%), es indicativo de un crecimiento sostenido de los ingresos a lo largo del año.
Producción primaria cayó en noviembre, segundo mayor retroceso en 2025
El bajo desempeño de noviembre estuvo explicado por una caída de los sectores primarios (-5.4%), su mayor retroceso en el año y el más fuerte en un mes desde setiembre de 2020 (-7.0%). La caída de la actividad primaria se dio de manera generalizada en la minería, el agro y la pesca. La producción minera se redujo en 6.2%, su primera caída en 5 meses, por una menor extracción de cobre en Las Bambas, Quellaveco, Cerro Verde y Antamina ante factores operativos asociados al minado con menor ley y limitaciones por mantenimientos. Sumado a ello, el agro registró una caída de 2.8%, explicada por el fin de la campaña de cosecha de cultivos de exportación (como arándano), la cual terminó en 2025 un mes antes en comparación al 2024. Por último, la pesca cayó 17.8% por una menor captura de anchoveta durante la segunda temporada en la zona Norte-Centro dada una menor cuota pesquera.
La caída de los sectores primarios fue contrarrestada parcialmente por los no primarios (+3.6%). Este avance se dio principalmente por la aceleración de la construcción (+9.8%) ante un mayor consumo interno de cemento (+11.2%), acompañado también por la recuperación del avance físico de obras públicas (+7.1%, luego de -4.8% en octubre), pese a las restricciones establecidas por el Gobierno para la inversión pública (Decreto de urgencia N° 008-2025). Por su parte, los sectores de consumo como comercio y servicios crecieron 4.2% y 2.9%, respectivamente, en un contexto de inflación moderada dentro de la meta del BCRP y de un continuo dinamismo en las contrataciones del sector formal.
Cierre de 2025 y perspectivas 2026
En diciembre, los indicadores preliminares muestran un continuo impulso del consumo a la actividad económica, mientras que los indicadores vinculados a la inversión se moderaron. Según las cifras del Comité de Operación Económica del Sistema (COES), la demanda de electricidad creció 2.6% en diciembre. Este resultado refleja una mayor demanda eléctrica minera (+6.2%), la cual creció a su mayor ritmo en 16 meses, y de los hogares (+3.6%). En cambio, se redujo por segundo mes consecutivo la demanda de electricidad de los sectores vinculados a la inversión (-4.9%), que considera empresas cementeras y siderúrgicas. Por su parte, el consumo privado continuaría al alza: el índice de Big Data de Consumo del BBVA se aceleró 19.3% en diciembre, el resultado mensual más elevado en casi cuatro años, motivado por el crecimiento del empleo formal y la mayor liquidez correspondiente a los desembolsos del retiro de ahorros previsionales.
Para alcanzar el objetivo de crecimiento de 2025 trazado por el MEF de 3.5%, la economía requiere un incremento de 4.5% en diciembre, resultado por encima del ritmo promedio de los primeros once meses del año, que estuvo en torno a 3.4%. Así, no se alcanzaría este objetivo y la economía cerraría 2025 con un crecimiento de 3.3%. Hacia 2026, se proyecta un crecimiento de 2.7%, una desaceleración explicada por la incertidumbre asociada al proceso de elecciones generales. Esto último implicaría una postergación en las decisiones de inversión privada, que moderaría su crecimiento de 9.6% en 2025 a 3.2% en 2026.










