Lun. Jul 15th, 2024

Los golpeados industria y construcción no retornarían a niveles del 2022 el próximo año

La economía peruana registró su tercer trimestre consecutivo “en rojo” y cada vez se confirma lo que ya diferentes analistas habían proyectado hace unos meses, que el producto bruto interno (PBI) caería este año. Macroconsult, por ejemplo, compartió en exclusiva con Gestión sus recientes números: acaba de ajustar a la baja –una vez más– su proyección para este 2023, desde -0.2% a -0.5%. Pero esta cifra global, ya bastante analizada, esconde diferencias marcadas entre el PBI primario y no primario.

Elmer Cuba, economista y socio de Macroconsult, comenta a este diario que pese a que su proyección es de -0.5%, sin la mina de cobre Quellaveco, la contracción hubiera sido de 1%. “Este tema es relevante porque el -1% es la sensación que hay en el Perú hoy día (…) Quellaveco es un factor puntual, que está en Moquegua, pero no cambia la sensación del año”, afirma.

Esto refleja que el sector minero es el que ha sostenido el crecimiento este año, lo que ha compensado el retroceso de la pesca y la agricultura en el lado primario de la economía. Además, el sector hidrocarburos crecería 2.9%.

“A la minería le fue muy bien, va a crecer 8% este año, en parte, por Quellaveco. Pero la agricultura será negativa (estimación: -5.3%) después de un par de décadas, y también retrocederá la pesca (estimamos -19.5%)”, anota.

Con lo mencionado, Macroconsult proyecta un crecimiento de 2.7% para el PBI primario este año. Sin embargo, mientras Quellaveco frenó un mayor deterioro de la economía, desde el lado no primario –es decir, sectores con mayor valor agregado–, la industria y la construcción por ahora van en “caída libre”.

La firma consultora estima un retroceso de 1.3% para el PBI no primario este año, esto tras un 2021 de “rebote” y un 2022 de crecimiento. “Los más golpeados y que cerrarán ‘en rojo’ este año son la construcción (estimación: -8.4%) y la manufactura no primaria (estimación: -8.2%). Otros servicios (estimación: 0.3%) y comercio (estimación: 2.6%), más bien, crecerán. Si no hubiera sido por eso, sería peor (el resultado)”, argumenta Cuba.

Del lado del gasto, la demanda interna retrocedería 1.2% este año, en parte, explicado por la inversión privada –que permite la creación del empleo de calidad y aumento de ingresos– que caería 8.3%, alineada con una construcción que no levantará vuelo.

Además, la inversión pública se contraería 2.6%, explicado, sobre todo, por traterse de primer año de las autoridades regionales y locales (la inversión pública se frena o cae por la curva de aprendizaje).

Un 2024 de “rebote”

En la reciente CADE Ejecutivos, el ministro de Economía y Finanzas, Alex Contreras, pidió que los empresarios vuelvan a confiar en el Perú: “Confíen en esta gestión que va a seguir apostando por la inversión privada”.

Para Cuba, es difícil hacer este pedido en medio de la recesión. “Todavía las cifras siguen siendo negativas, es un poco ‘anticlimático’ darle confianza (al Gobierno) en el peor momento del ciclo. Pero creo que antes de que llegue esa confianza, va a llegar la reactivación porque las “sorpresas” negativas de este año (alza de precios, anomalías climáticas, conflictos sociales) se van a ir desvaneciendo, indica.

Para el próximo año, señala Macroconsult, habrá un “rebote”. Se proyecta un incremento de 2%: PBI primario crecería 2.4% y el PBI no primario solo 2%. El economista agrega que “este no es un crecimiento como tal, no se esperan nuevos empleos”.

Desde el lado primario, “lo que ‘salvará’ a la economía el próximo año es el ‘rebote’ de la pesca (estimación: 17.6%) y agricultura (estimación: 2.3%), por eso que las exportaciones reales crecen porque hay más anchoveta y cultivos”.

Si nos enfocamos en la parte no primaria, Cuba resalta que la manufactura crecería 1.9%. Una situación que no es suficiente considerando que este año, como se menciona líneas atrás, retrocedería más de 8%. “Manufactura no recuperaría toda la caída. El nivel de ventas de la industria en el 2024 va a estar por debajo del 2022″, menciona.

A esto se suma una construcción que se mantendría en negativo y que se aleja del nivel del año pasado: se proyecta una contracción de 1.6%. “El ‘ajuste’ de la construcción (tras crecer 34% en 2021 y 3% en 2022) no se termina en diciembre de este año. Todavía va a abarcar varios meses del verano”, indica.

En esta línea, la inversión privada se mantendría en terreno negativo (-1.2%), acumulando su tercer año “en rojo”. Para el economista, es más bien la inversión pública uno de los factores que sostendrán la economía en el 2024 (4.4%).

Los sectores de servicios y comercio no caerán este año y tampoco el próximo. “Los grandes empleadores del Perú van a estar ahí: servicios y comercio”, menciona.

¿Empuje a los proyectos?

Macroconsult plantea la pregunta: “¿Hay un renovado empuje a los proyectos de inversión?”. Cuba cree que sí. Por ejemplo, pese a un deterioro de las expectativas, ProInversión adjudicó el 78% de su meta inicial planteada (US$ 2,095 millones a octubre de US$ 3,286 millones), y “mantiene una ambiciosa agenda para el 2024″.

Además, resalta un dinamismo en la adjudicación de proyectos bajo la modalidad de obras por impuestos y avances en obras de infraestructura portuaria, energética y educación y salud. Pero no todo es favorable, pues Macroconsult ve avances, pero con dudas, cuando se trata de la infraestructura aeroportuaria, “nubarrones” en proyectos de irrigación y lento avance en proyectos de carreteras.

A esto se suma que el Perú es el país de la región con mayor número de casos en el Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones (Ciadi): de los 28 casos, 13 fueron registrados en los últimos tres años; y de estas, 13. Además, continúan litigios entre concesionarios y el Gobierno.

El mediano plazo

Tal como ya lo había mencionado Gestión hace un mes, Cuba reiteró que crecer 2% es lo mínimo este año. “Si el Gobierno fuese exitoso en cambiar las expectativas, ejecutar gran parte del programa ‘Unidos’, se podría superar ese porcentaje. No es ningún mérito ‘rebotar’ 2%, eso está confirmado, es piloto automático”, apunta.

Para el economista, desde el 2025 en adelante, la economía peruana debería retomar la velocidad del PBI potencial: entre 2.6% y 2.7%.

“Hacia adelante, nuestras cifras van a estar entre 2.5% y 3%. Eso no es bueno para el país porque no se absorbe a los entrantes al mercado laboral, no absorbes a los informales y no bajas la pobreza”, resalta.

En este punto, Cuba hace hincapié en que un crecimiento de alrededor de 3% no impacta en las familias –por lo antes mencionado–, pero “no es mala para los negocios”.

“Un país que crece 2% – 3% al año genera negocios, genera espacios para inversión, permite tener utilidades, no es un país estancado. Pero no es lo que uno desearía en el mediano plazo, es una situación compleja social y políticamente crecer tan poco, sobre todo de cara a las elecciones del 2026. No obstante, insisto, no es un mal año en sí para los negocios”, finaliza.

“Los factores que no se van a repetir”

Eduardo Jiménez, Jefe del Sistema de Información de Macroconsult

La recesión que vive la economía peruana ha tenido múltiples causas. A la inflación, las tasas de interés altas, el ajuste de la inversión privada (en particular de las familias, luego de su fuerte crecimiento en 2021 y 2022), la menor ejecución del gasto público, el tenso panorama político y el pesimismo empresarial se sumaron las fuertes protestas y las anomalías climáticas. Estas han afectado a la pesca y, con efectos particularmente visibles, a la agroexportación. Así, se espera que este 2023 cierre con una caída de 0.5%.

La buena noticia para el 2024 es que es muy poco probable que la mayoría de estos factores se repitan. La inflación y las tasas de interés se encuentran ya en franco retroceso, la ejecución del gasto público debería acelerase, puesto que las autoridades subnacionales (regionales y locales) entran en su segundo año, la inversión privada terminaría su proceso de ajuste hacia mediados de año y el fenómeno de El Niño, según los últimos datos, debería ser de una intensidad de débil a moderada. Con ello, la tasa de crecimiento rebotaría a 2% (aún por debajo de su potencial, 2.6%).

Whitney Miñán – Gestión

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