Mar. Jul 16th, 2024

Recuperación de obras de arte en espacios públicos mejora ornato de Lima

La capital peruana recupera las estatuas de animales hechas de hierro fundido que adornaban el antiguo zoológico que se alojaba en el Parque de la Exposición hasta inicios del siglo XX.

Las ciudades como Lima evidencian constantes cambios. De pronto, lugares que hace tan solo un siglo eran un sitio de paso se convierten en espacios donde vecinos de Lima y visitantes pueden apreciar el arte y realizar varias actividades al aire libre, como es el actual Parque de los Héroes Navales.

Aquí han llegado hace poco restauradas estatuas que antes adornaban el antiguo Parque Zoológico, que ocupaba parte del Parque de la Exposición. Solo dos piezas, las cabezas de dos elefantes, han regresado a su antigua locación, y lo hacen alrededor de un siglo después de abandonarla.

De alameda a pista de baile

La puesta en valor de estos objetos artísticos es parte del esfuerzo de la Municipalidad de Lima mediante Prolima. El director de esta institución, Luis Martín Bogdanovich, resalta la ubicación de estas piezas de metal fundido en forma de animales.

Este lugar se ha hecho con retazos de varias partes”, refiere el también historiador del arte. Cuenta que a inicios del siglo XX el Paseo de los Héroes Navales era un espacio que se había vuelto una alameda de entrada a la ciudad. 

Hay que recordar que en esos años no se había urbanizado tanto Lima y muchos de los actuales distritos eran zonas rurales. Por allí pasaba el tranvía que unía el Cercado de Lima con Miraflores y Chorrillos.

Fue en 1935, por los cuatro siglos de Lima, que se instalaron unas bancas de mármol en esa zona de tránsito, pero esas piezas provenían de la cercana Plaza San Martín, que por el aniversario de la ciudad fue replanteada.

Estatuas de animales

Unos meses después, como regalo de la colonia china, sí se colocan dos de los objetos más característicos de ese espacio hechos especialmente para él: las esculturas de La yunta de bueyes y la Llama.

Por la altura en que se encuentran, son las favoritas de los que les gusta tomarse fotos”, cuenta Bogdanovich.

Así se fue creando paulatinamente este lugar de múltiples usos. En la década de 1940 se construyó el Palacio de Justicia. Luego llegarían el Centro Cívico, el Hotel Sheraton y más.

También encontraron su lugar las estatuas del antiguo zoológico, que se conservaban en los depósitos de la municipalidad.

Como parte del plan de poner en valor todas las estatuas públicas de Lima, se empezó un ambicioso proyecto que ha concluido con la refracción de las estatuas de los animales.

Junto a ellas están los bustos de héroes navales de la guerra del Pacífico. “Lleva ese nombre desde el gobierno militar de la década de 1970, por la cercanía al óvalo Grau”, ilustra Bogdanovich.

Arte en el espacio público

Pero se quedaron a la mitad, en ese tiempo, los bustos que se quería poner. Hace poco, en coordinación con la Marina de Guerra se colocaron los de los personajes que faltaban en pedestales.

Estas variopintas piezas crearon un espacio natural en el que convergen diversas expresiones ciudadanas, como, por ejemplo, manifestaciones de toda índole y tinte político.

Desde hace poco se sumaron a los transeúntes y demás un nuevo grupo de personas: los danzantes de bailes típicos o de ritmos modernos asiáticos.

Bogdanovich refiere que tienen mapeada la llegada de estos nuevos personajes: 2018. Antes estuvieron en el Paseo 28 de Julio, donde están las estatuas a Haya de la Torre, Mariátegui y Pedro Huilca, pero el espacio les quedó chico.

Restaurante olvidado

El caso de los elefantes fue muy curioso. Por fotografías se sabía que el zoológico contaba con un sitio donde se vendía comida. La referencia para llegar allí eran dos cabezas de elefantes.

Cuando dejó de funcionar el zoológico, las estatuas se guardaron en los almacenes de la municipalidad. En algún momento, las cabezas de elefantes fueron a parar a una casa particular y se les perdió el rastro.

Hace poco, viendo lo que ofrecía el anticuario, descubrió Prolima una de las cabezas, algo maltratada. Se compró la valiosa pieza, se restauraron y colocaron los faltantes colmillos y trompas, siguiendo las imágenes que se han conservado de estas estatuas.

Esa cabeza de elefante la tienen resguardada para evitar su deterioro. Se hizo un par de réplicas y volvieron a su ubicación original.

Un hecho curioso es que por cien años ya no se “veían” elefantes en el Parque de la Exposición.

El restaurante que los usaba de publicidad ha desaparecido de la memoria colectiva, pero las cabezas de estos paquidermos vuelven a asomar sus trompas y colmillos por este tradicional rincón de la Lima republicana.

Bogdanovich manifiesta al Diario oficial El Peruano que tener zonas públicas bellas sirve para mejorar la calidad de vida de los vecinos.

Dato

8 estatuas de metal fundido fueron restauradas por Prolima.

SUSCRÍBETE AL BOLETÍN





NUESTRO DIRECTORIO ESPECIALIZADO



AUSPICIADORES











CONTÁCTANOS

Email: publicidad@dipromin.com

M. 992497407

M. 955059720