Las instalaciones sanitarias cumplen un rol clave en la salud y la higiene dentro de las viviendas, pero los problemas no siempre empiezan donde se ven. En Lima, por ejemplo, hay distritos donde la humedad crea el escenario perfecto para que una fuga mínima se convierta en moho y afecte el aire que respira la familia. El Senamhi ha advertido que zonas como San Juan de Lurigancho, San Martín de Porres y Carabayllo pueden registrar hasta 100% de humedad relativa, una condición que favorece la proliferación de hongos, especialmente en los meses más fríos.
Con el tiempo, lo que empezó como una filtración menor puede traducirse en manchas negras, olor desagradable, deterioro de acabados y un ambiente poco saludable en casa, especialmente en dormitorios, baños o cocinas con poca ventilación. Por eso, especialistas advierten que la prevención no empieza cuando aparece el moho, sino mucho antes, en la instalación, con criterios técnicos y materiales adecuados para evitar fallas que suelen pasar desapercibidas hasta que el daño ya es costoso.
“Muchas de las consultas que recibimos están relacionadas con problemas que pudieron evitarse desde la instalación. Una tubería mal instalada y, además, no certificada afecta la vida útil, generando gastos económicos muy altos en su reparación” , explica Mauricio Agama, especialista de Pavco Wavin.
En ese contexto, el especialista de Pavco Wavin brinda cinco errores más comunes en instalaciones sanitarias:
- Conexiones y tuberías mal instaladas: producen fugas que generan humedad permanente en paredes, pisos o techos. Este ambiente favorece la aparición de hongos y moho, que deterioran la calidad del aire interior y pueden desencadenar problemas respiratorios, especialmente en niños y adultos mayores.
- Uso de materiales no certificados por normas técnicas: provoca la liberación de sustancias nocivas al agua potable. Esto altera su sabor, olor y color, y aumenta el riesgo de enfermedades gastrointestinales asociadas al consumo de agua contaminada.
- Contaminación del sistema sanitario DE DESAGUE durante la instalación: dejar residuos de cemento, arena o agua sucia dentro de las tuberías durante la obra es un error frecuente. Estos restos pueden favorecer la acumulación de material, produciendo atoros y malos olores en corto tiempo, los cuales son desfavorables para la salud de las personas.
- Elección incorrecta del diámetro o tamaño de las tuberías de agua: genera baja presión de agua en los puntos más alejados y altos de una instalación.
- Pendiente insuficiente en desagües: instalar una pendiente menor a lo establecido provoca una mala evacuación y arrastre de líquidos y sólidos dentro de las tuberías, esto incrementa el riesgo de atoros , proliferación de microorganismos, malos olores, ocasionando un problema a la salud e higiene diaria de las personas.











