Mar. May 5th, 2026

IPE: Pobreza afectó a casi 9 millones de peruanos en 2025

  • Pobreza se redujo de 27.6% en 2024 a 25.7% en 2025. Antes de la pandemia, la última vez que se registró un nivel de pobreza similar fue en 2012 (25.8%).
  • En 16 de las 25 regiones del país, la pobreza se mantiene por encima de los niveles prepandemia.
  • Tumbes, Ayacucho y Huancavelica son las regiones donde más aumentó la pobreza entre el 2024 y 2025.
  • Pese a que 564 mil personas salieron de la pobreza entre el 2024 y 2025, aún hay 2 millones 348 mil pobres más que en 2019.
  • La zona urbana pasó de concentrar el 56.7% de la población pobre en 2019 al 74.1% en 2025. Hay 2 millones 892 mil más pobres urbanos que en 2019; 1 millón 677 mil son de Lima Metropolitana y Callao.

En 2025, la tasa de pobreza en el Perú disminuyó de 27.6% a 25.7%, la mayor caída en un año desde 2013, excluyendo el rebote post-pandemia. Este resultado se dio en un contexto de fuerte crecimiento de la inversión privada (10.0%) y del empleo formal privado (6.2%), así como de mayores ingresos externos asociados con precios de exportación favorables. La inflación moderada, dentro de la meta del BCRP, también facilitó la recuperación del poder adquisitivo de los hogares.

Se estima que 564 mil personas salieron de la pobreza en el último año. Sin embargo, el balance sigue siendo negativo respecto al período prepandemia: la pobreza continúa muy por encima del 20.2% registrado en 2019 y hay casi 2.3 millones de peruanos más en esta condición desde dicho año.

La caída de la pobreza se concentró principalmente en el área rural, donde la tasa disminuyó de 39.3% a 35.5 %. Por su parte, la pobreza en las zonas urbanas descendió de 24.8% a 23.4%, pero se mantiene significativamente por encima de su nivel prepandemia (14.6%). Así, en los últimos cinco años, la pobreza se ha convertido en un fenómeno predominantemente urbano. En 2025, se registran 2.9 millones de pobres urbanos más que en 2019 y las zonas urbanas pasaron de concentrar el 56.7% de la población pobre al 74.1% en ese periodo.  

A nivel regional, entre 2024 y 2025 la pobreza se incrementó en 6 regiones: Tumbes, Huancavelica, Ayacucho, Lambayeque, Cusco y Áncash. Más aún, en 16 regiones se mantiene todavía en niveles superiores a los registrados en el 2019. Entre estos casos, el más alarmante es el de Tumbes, donde la incidencia de la pobreza aumentó desde 13.7% en 2019 a 28.3% en 2024.

En el caso de Lima Metropolitana y el Callao, si bien la pobreza se redujo de 28.2% a 27.2% entre 2024 y 2025, aún es casi el doble de su nivel del 2019 (14.2%). Además, la heterogeneidad dentro de la capital es notoria: Lima Centro —que agrupa distritos de alto poder adquisitivo como San Isidro, Miraflores y San Borja— mantiene el menor nivel de pobreza con 12.6%, 5.3 pp más que en 2019 (7.3%). En contraste, Lima Este y Callao registran una pobreza superior a 30% en 2025, lo que los ubica en un nivel de pobreza similar al de Ayacucho.

A puertas del próximo gobierno, reducir la pobreza de manera sostenida debe ser una prioridad central de la agenda hacia el 2031. Para recuperar el ritmo de reducción observado antes de la pandemia, el país necesita acelerar el crecimiento económico mediante el impulso de la inversión privada como motor de empleo formal y la obtención de mayores ingresos para los hogares. Durante el periodo 2005-2014, cuando la inversión privada crecía por encima de 10% anual, la incidencia de la pobreza caía 3.6 puntos porcentuales cada año. En contraste, entre 2014 y 2024, el lento ritmo de incremento de la inversión, de solo 1.0% en promedio cada año, fue insuficiente para al menos regresar a los niveles de pobreza de 2019.

Así, será necesario priorizar el destrabe de nuevos proyectos en minería, infraestructura y agroindustria, así como mejorar la predictibilidad regulatoria. Además, se debe aprovechar el entorno favorable de términos de intercambio récord y sostener el dinamismo del empleo formal, que en 2025 creció 4.7%, su mayor avance en más de una década. A la par, el gasto público debe orientarse al cierre de brechas prioritarias, en lugar de concentrarse en medidas de corto plazo que generan presión fiscal. En esa línea, será clave acelerar el acceso a servicios básicos de calidad, especialmente en las regiones más rezagadas, y priorizar la reducción de la anemia y la mejora de la calidad educativa. Estas medidas deberán estar acompañadas por una reconfiguración de los programas sociales, a través de una mejor focalización y calidad, para responder a la mayor urbanización de la pobreza.

Las cifras de pobreza en el Perú pueden visualizarse en el tablero interactivo elaborado por el IPE en el siguiente enlace: https://ipe.org.pe/evolucion-de-la-pobreza-regional-tablero-interactivo/. Asimismo, para un mayor análisis y detalle de las medidas que deben ejecutarse para reducir efectivamente la pobreza, se puede consultar el Boletín de discusión IPE “Revirtiendo la pobreza en el Perú: Desafíos y oportunidades postpandemia” en: https://ipe.org.pe/revirtiendo-la-pobreza-en-el-peru-desafios-y-oportunidades-postpandemia/

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