- Especialistas explican que la vida útil de una infraestructura no depende únicamente de la calidad del producto, sino también del diseño, la especificación técnica y una correcta instalación.
El Perú mantiene una brecha de infraestructura equivalente al 49% de su Producto Bruto Interno (PBI), según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). En este escenario, cada nueva obra representa una inversión de largo plazo cuya vida útil dependerá de su ejecución y de las decisiones técnicas tomadas desde el diseño y la selección de materiales.
La durabilidad de una instalación suele pasar desapercibida porque gran parte de sus componentes permanecen ocultos una vez finalizada la construcción. Sin embargo, cuando estos sistemas fallan antes de tiempo, las consecuencias van mucho más allá de una reparación: implican mayores costos de mantenimiento, interrupciones en la operación de viviendas, edificios e industrias, e incluso la necesidad de reemplazar infraestructura completa.
Señala Juan Durand, especialista de Pavco Wavin Perú, muchas personas creen que la vida útil de una instalación depende únicamente de la calidad de la tubería, cuando en realidad intervienen varios factores. “Una buena especificación técnica, un diseño adecuado y una instalación correcta son tan importantes como elegir materiales certificados. Cuando alguno de estos elementos falla, el desempeño de toda la infraestructura se ve comprometido».
Al respecto, el especialista de Pavco Wavin brinda cinco factores que determinan si una instalación durará décadas
- La especificación correcta desde el diseño: cada proyecto requiere soluciones distintas según el tipo de edificación, la presión de trabajo, el entorno y las condiciones de operación. Una especificación inadecuada puede reducir significativamente la vida útil del sistema.
- Materiales certificados y con respaldo técnico: elegir productos que cumplan normas nacionales e internacionales garantiza un mejor desempeño frente al desgaste, la presión y las condiciones ambientales.
- Una instalación realizada por personal capacitado: incluso un sistema de alta calidad puede presentar fallas prematuras si durante su instalación no se respetan las recomendaciones técnicas del fabricante.
- Pensar en el costo del ciclo de vida y no solo en el precio inicial: optar por soluciones de mayor calidad suele traducirse en menores costos de mantenimiento, menos reparaciones y mayor continuidad operativa a lo largo de los años.
- Capacitación constante de proyectistas e instaladores: la actualización técnica permite incorporar mejores prácticas constructivas y reducir errores que muchas veces solo se evidencian cuando la obra ya está en funcionamiento.
«Hoy la infraestructura debe diseñarse para responder a las necesidades de las próximas décadas. Construir pensando únicamente en el costo inicial puede terminar encareciendo toda la operación de una obra. La verdadera calidad se refleja en instalaciones que siguen funcionando de manera segura y eficiente después de 30, 40 o incluso 50 años», añade el especialista de Pavco Wavin.
En un contexto en el que el país busca reducir su brecha de infraestructura y optimizar cada inversión, especialistas coinciden en que apostar por soluciones duraderas mejora la confiabilidad de las edificaciones, reduce intervenciones futuras, minimiza costos de mantenimiento y contribuye a una construcción más sostenible. “Porque una obra bien ejecutada debe verse bien el día de su inauguración y seguir funcionando con eficiencia durante gran parte de su vida útil”, finalizó Durand.











